C. Tangana y Dellafuente: la escena vive, las etiquetas mueren

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C. Tangana actúa ante un jovencísimo público | Sónar

Si por algo será recordado el Sónar 2017 será por la admirable habilidad del festival de darle el lugar que merece a toda una generación latente, a través de un escenario específico (Sónar XS) y otros conciertos repartidos. A falta de pocas horas para que eche el cierre, ya se puede decir en alto: ha sido una apuesta ganadora. Así lo han demostrado esta tarde C. Tangana, Dellafuente o Bejo; y de la misma manera lo hicieron Bad Gyal el viernes y Yung Beef el jueves.

Es un error catalogar a esta generación por un sonido (aunque los ritmos latinos cobran cada vez más protagonismo) o un estilo (tal vez sería equivocado llamar trapero a alguien que no ha conocido la delincuencia juvenil más que en las películas). En cambio, sí que hay dos hilos que unen esta interesante escena: el mérito de romper códigos muy asentados (y fardar de ello) y su capacidad de arrastrar a la pista al público joven.

C. Tangana ha llevado al paroxismo su obsesión por salir del nicho y asaltar las masas con un show con bailarinas incluidas.

Ellas le han ayudado a presentar “Mala Mujer”, su último tema reggaetonero que tiene todos los ingredientes para ser un temazo veraniego, con una estrategia de marketing a la altura. Ayer una avioneta sobrevolaba el litoral catalán con una pancarta en la que se leía “A tu novia le gusta C. Tangana”.

El rapero madrileño ha sabido sacar rédito de todas sus singularidades: si en el gremio todos descuidan su imagen, él se esfuerza en lucir un polo de marca; si el resto continúa hablando de delincuencia, él muestra sus sentimientos de forma descarnada; si otros se esfuerzan en permanecer puros, él ficha por Sony y aspira a ser la nueva estrella del pop español.

Por el momento, parece que todo le acompaña para serlo. En el escenario SonarDôme donde ha tocado hoy ha habido momentos en los que el abarrotamiento ha dejado fuera a algunos fans.

Para los que han podido entrar, Pucho ha ofrecido sin remilgos todo lo que deseaban: sus temas propios, los de Agorazein (que lo han acompañado una vez más, como ya lo hicieron en el Primavera Sound) e incluso su hit “Antes de morirme” junto a una ausente Rosalía.

La voz enlatada de la artista catalana (que actuó anoche en El Puerto de Santa María) ha sido suficiente para enloquecer al público. Rosalía es otro ejemplar de esta nueva escena nacional imparable, a la que las etiquetas le quedan pequeñas. Ya lo dijo C. Tangana hace poco: no hemos visto nada igual desde Lola Flores.

Como Rosalía, Dellafuente también crea un pastiche de flamenco y la música urbana que ha escuchado desde pequeño. El cantante granadino ha ofrecido en SonarXS esta tarde un concierto junto a Maka, donde la fórmula se ha vuelto a repetir: público jovencísimo y un estilo voluble, que al principio del concierto ha definido como “flamenco arregetonao” y más tarde como “el reggaeton más aflamencado del mundo”. Tanto monta, monta tanto.

De nuevo, otra norma sepultada: Dellafuente y Maka dedicaban el show “a toda la gente trabajadora” mientras el granadino llevaba su colección de ropa Latigo, su nuevo invento junto a Nike.

Pese a lo sexy de las propuestas y a su buena acogida, en los conciertos de música urbana se han visto pocas canas y esto no es una buena noticia. El Sónar ha conseguido reunir a varias generaciones en un mismo festival, sí, pero estas aún no dialogan. Un reto que, esperemos, se enmiende en la próxima edición, que ya tenemos marcada en el calendario.

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